Perdón
Xochitl Mariana Carranza Carrillo
¡Está enfrente, este tu momento! Este fue su último
pensamiento antes de que Carlos le clavara el primer cuchillo a su padrastro
Juan.
Y mientras eso empezaba a hacer, por su mente
recordaba los golpes él que le daba desde que llegó a la vida de él y de su
mamá. Al principio todo era espectacular, era su sueño realidad porque en él
veía el padre que no tenía y que los había abandonado desde antes que naciera, sin
embargo no todo fue siempre fantástico, pues después, asi de la nada todo
comenzó a cambiar, primero eran pequeños regaños, realmente parecían normales
de los que un padre le puede dar a un hijo; después comenzaron a ser un poco
más fuertes, más fríos, tajantes y despreciativos. Pasando el tiempo comenzaron
las nalgadas, pero más tarde ya vino lo fuerte porque llegaron los insultos más
fuertes e hirientes, las cachetadas, los golpes ya sea con palos, con cables,
con piedras o lo que primero que tuviera enfrente, pero la mamá de todo esto no
decía nada, porque le dio el poder a Juan, el padrastro, y solo optaba por quedarse
callaba y todavía le decía a Carlos que
se tenía que aguantar porque era su papá, el hombre de la casa y lo tenía que
corregir para que fuera un niño de bien, así fuera a golpes.
Todo comenzó cuando Carlos sólo tenía 8 años, era un
niño con una mirada muy triste, golpeado, desnutrido, noble e indefenso que no podía defenderse por sí
solo, pero no podía evitar llorar y
rogarle a su mamá con lágrimas en sus pequeños ojos color café claro y a veces
hasta con sangre en el cuerpo resultado de los golpes propiciados por su
padrastro que se fueran lejos y lo dejaran, pero su mamá nunca quiso y le
prohibía hablar del tema porque sabía que si Juan los escuchaba, otra golpiza
les iba a dar a los dos por hablar de él a sus espaldas.
Cada puñalada que le clavaba Carlos a Juan, le
recordaba más que nada y más que los
golpes que le dio durante su niñez, le recordaba la muerte de su mamá y del
bebé que ella estaba esperando y que por culpa de los golpes que le daba Juan,
no pudo nacer y no lo pudo conocer
Carlos, 15 años después de tanto golpe, maltrato
físico y psicológico, tomó la decisión de huir de su casa e irse a las calles,
porque realmente no tenía a dónde o con
quién ir, pero sabía que no se quería quedar más tiempo ahí en ese infierno
lleno de dolor, múltiples golpes y tanta tristeza, pero ahí dejó a su mamá
porque la señora no lo quiso dejar, realmente ella llegó a pensar en algún
momento que los golpes que Juan le daba, eran porque ella se los merecía y lo
justificaba, le parecían ya muy dolorosos, pero muy normales, entonces él
decidió dejarla ahí.
Aproximadamente un año más después, Carlos siendo un
vagabundo y una persona en situación de calle, aspecto feo porque vestía con
ropa sucia y vieja, encontró a su mamá en la calle cuando ella iba a pedir
fiadas las tortillas para comer porque ahora Juan tampoco le daba dinero, la
encontró con una profunda tristeza en la cara y claro, golpes en partes de su
cara, en ese reencuentro ella le pidió a Carlos que regresará, pues ella estaba
embarazada, a unos meses de dar a luz a un niño y quería que él la ayuda a
cuidarlo, pero él se negó rotundamente, después de una muy pequeña platica, él se
despidió de ella sin saber que sería la última vez que la vería con vida y a su
hermanito jamás lo conocería.
Un mes después Carlos tuvo un mal presentimiento y
decidió pasar por casa de su mamá. Ese día él realmente pensó mucho en ir
porque le tenía coraje a su mamá pues había preferido los maltratos de ese
hombre que a su hijo y le tenía lástima porque a pesar de todo, no dejó a Juan.
Cuando paso por la casa de ella él tocó y nadie le
abrió, entró y gritó, pero nadie le contestó. De pronto alguien pasó, y le dijo
que en esa casa ya no vivían, que la señora a causa de golpes que le habían
dado su esposo el señor que vivía ahi, el parto se le había adelantado, por obvias razones también se le había
complicado y ya nada pudieron hacer por ella y por él bebé. Carlos en ese
instante preguntó que cuánto tiempo había pasado de eso, la persona que le
contestó que tenía aproximadamente una semana, desconocía si habían ido a
recoger el cuerpo de la señora y el bebé, porque su esposo de la señora se
había dado a la fuga cuando se enteró de la muerte de los dos.
Recuerda él que cuando fue al hospital le dijeron
que como nadie reconoció los cadáveres, ella junto con su bebé había ido a dar
a la llamada Fosa Común, rogó para que los regresaran, pero ya nada pudieron
hacer y ya no los volvió a ver, mucho menos pudo darles sepultura.
En esos momentos, mientras Carlos recordaba todo lo
que Juan le hizo a él y a su mamá le seguía clavando con mucho odio y
tristeza más y más puñaladas en muchas
partes de cuerpo.
Después de lograr su cometido, Carlos salió llorando
y fue caminando a su casa, abajo de ese puente de carros, único lugar que
durante años ha sido su hogar, y el piso de tierra su cama después de salirse
de su casa.
Al siguiente día la noticia no se hizo esperar, en
los periódicos locales se decía que a Juan el "matas" había sido
asesinado un día antes en una casa de obra negra ubicada cerca de la deportiva
de esa localidad, no se sabe quién fue, tampoco se sabe por qué lo hicieron,
pero había sido una muerte desalmada, sin pudor y sin compasión, pues más de 100
puñaladas había recibido en su todo cuerpo hasta casi desfigurarlo de la
cara y su cuerpo de 1.65 CM., de
complexión robusta, piel morena y sucia.
Después de este hecho también decía el periódico que se iniciarían las
investigaciones. Muchos no sabían en realidad quien había cometido ese acto,
pero algunos si suponían y sospechaban que había sido Carlos por lo que había
pasado tiempo atrás con la muerte de su madre y con el bebé que esperaba.
Compró ese periódico, se fue a aquel puente que era su
casa, y con dolor y tristeza tomó un poco de alcohol de caña, de esa barata
porque no había para algo mejor. Cada sorbo que tomaba lo hacía brindando por
la memoria de su mamá, por todo lo que sufrió, por su hermanito que nunca pudo conocer y porque estaba arrepentido de que si hubiera
matado antes a Juan, su madre y su hermanito estuvieran vivos. Después de que
se terminara su botella dijo que no podía vivir con el miedo y la culpa, pero
más que nada, no iba a pagar la muerte de Juan, porque al final de cuentas si
lo hizo fue por venganza y para que no quedara impune la muerte ellos.
Decidió subir al puente donde había sido el techo de
la casa que lo acogió durante años, camino y camino llorando en cada paso que
daba, estando arriba del puente, se acercó a una orilla, vio detalladamente el
ultimo atardecer que vería en su vida, los carros, la gente, pensó que hubiera
sido de su vida su mamá no se hubiera casado con Juan, si su papá no los
hubiera pasado a dejar. Estuvo 10 minutos aproximadamente cuando decidió
lanzarse de aquel puente para (según él) alcanzar a su mamá y poder ser feliz
con ella y después gritó “perdón”
Comentarios
Publicar un comentario