Los estragos de la pandemia

Un acercamiento al realismo desde la modernidad

Ricardo vive su vida de manera ordinaria, es el año 2020, las noticias comienzan a ser cada vez más fuertes, pues un virus se comienza a dispersar, primero en China, después España, Italia, Francia hasta llegar al continente Americano. No toma importancia, pues las noticias apuntan toda la información a Estado Unidos de América y Brasil. 

Marzo es el mes decisivo, pues las autoridades ponen en cuarentena a la población, se comienzan a cerrar plazas, cines, teatros, etc., por decreto presidencial. Los hospitales comienzan a llenarse de enfermos; el virus se equipara a una bronquitis complicada, el tratamiento es costoso, porque en el peor de los casos se necesita de oxígeno, pues los infectados presentan problemas para respirar, asimismo, pierden el olfato. Pero Ricardo confía en que todo pasará de un momento a otro, no puede ser tan grave. 

Todos le dicen a Ricardo que no se preocupe, que todo lo que se dice es mentira, que el gobierno sólo quiere asustar a las personas para hacerlas más pobres. 

Y entonces, dos semanas se convirtieron en 6, en 8, en 10. Pero desde la semana 5 comienza a pensar que ya se alargó el tiempo, no es lo que esperaba, ya no hay escuela, reuniones, los amigos y familiares han pasado a segundo plano, pues lo que se recomienda es quedarse en casa, salir únicamente si es necesario. 

La ansiedad comienza a apoderarse de las emociones de Ricardo, ya que nunca ha vivido algo así. Toda la sociedad entra en pánico, pues para muchos el aislamiento significa siempre hacer lo mismo. La diversión y reunión con amigos y familiares se ha borrado del pensamiento colectivo, todos tratan de mantenerse alejados, los unos de los otros, pues cualquier contacto con alguna persona infectada puede ocasionar contagios graves en personas con diabetes o hipertensión, así como en adultos mayores. 

Ricardo ha estado laborando desde casa, pues es la “nueva normalidad”; desde su casa manda todo lo que su empresa le pide, ya no tiene que trasladarse más, su computadora e internet son sus herramientas para llevar a cabo sus labores. 

Le dedica tiempo a su gato, pues Ricardo sólo vive con su gato, son sólo ellos dos. Su gato es blanco, de ojos azul cielo, tiene una cola esponjada. 

Ricardo como cada día se levanta, hace ejercicio en su casa, pues ir a un gimnasio sería arriesgarse mucho; una vez que termina de hacer ejercicio desayuna, muchas veces quisiera comer como antes, pero sabe que no se puede hacer más, toma el desayuno, prende la televisión y sintoniza las noticias, aunque a veces deprimente, entiende que debe estar al tanto de todo lo que sucede en la Ciudad. El conductor del noticiero menciona que la gente tiene que poner de su parte, pues sino, nunca se saldrá de la situación, que los hospitales están más llenos, porque sigue contagiándose más gente (pasan imágenes de personas fuera de los hospitales, algunos serenos, algunos muy tristes, pues ya no hay esperanza de que su familiar sobreviva).

Cada noticia que entra por sus oídos lo hace estremecerse, pues cada nota periodística es referente a cómo se hace frente a este virus. Incluso la economía ha caído, no sólo en el país, sino en todo el mundo. Termina el desayuno, camina hacia el baño, abre la puerta, se desnuda, abre la regadera y toma una ducha, se viste y se prepara para hacer las encomiendas del día, pues su jefe requiere de cierta información a diario. 

El día a día se hace más aburrido, pues para Ricardo quedar atrapado en su departamento lo asocia con un pájaro enjaulado, es decir, de un ser que sólo debe permanecer en un perímetro determinado, sin tanto movimiento y siempre haciendo lo mismo. Tiene miedo, pues cada vez las noticias se intensifican más, el porcentaje de infectados y muertos crece día con día. 

Habla por teléfono con sus amigos y familiares, todos están de acuerdo en que se deben cuidar para salir de esto lo más pronto posible. No hay opción de visitarse, por tal motivo, estar en contacto constante y saber cómo están es la alternativa más viable. 

Ricardo debe salir a comprar. Toma las medidas necesarias, entre ellas el uso de cubrebocas y gel antibacterial, toma el carro, conduce al supermercado. En el trayecto ve que hay mucha gente ya como si nada, muchos sin cubrebocas, pero entiende que la precaución se hace de manera personal. Llega al supermercado, a la entrada le toman la temperatura y le proporcionan gel antibacterial, hay mucha gente, Ricardo toma la distancia necesaria. Paga sus productos, trata de hacer el menor contacto, sale del supermercado y va directo a su casa a tomarse un baño, pues quiere evitar cualquier forma de contagio. 



Autor: Edgar Gabriel Ortiz (123358)


Comentarios

  1. Nunca ha sido suficiente las medidas, ni los cierres que derrumbaron la economía. Estamos en medio de la confusión, ciertamente. El texto presenta ligeramente la realidad. Sería bueno profundizar en el mismo, para que de alguna manera dejemos constancia de nuestra realidad, la que no se circunscribe a un solo evento ni a un personaje, si no a lo que se vive en la sociedad.
    Debemos recordar que el realismo tiene sus fuentes a lo que realmente ocurre en un momento, una época y una manera particular de ver las cosas que suceden , juzgar o meditar en base a su idiosincrasia, a la manera de como se toman las decisiones para combatir una peste más.
    Desde las grandes pestes en que las instituciones religiosas promovieron acatar los "designios de Dios" y evitar a los "merolicos apóstatas", como le llamaban las altas curias (científicos de entonces), debemos tener cuidado de dejar a un lado las creencias que impiden en desarrollo de la ciencia y combatir entre todos esta pandemia.
    Nuestra realidad es que fuimos rodeados de vecino incrédulos, multiplicadores de las teorías de confabulación del gobierno, para achicar la población, por lo que la pandemia era "inventada", muchos de ellos han muerto, pero otros se quedaron a propagar. El aire denso, frío, los vientos de Santana que en Tijuana, distribuyó los virus de contagiados asintomáticos y sin protección, llevó la enfermedad a lugares insospechados, alturas inconcebibles. Y llegó hasta nosotros...
    Creo que es importante plantear en cualquier texto lo que representa en nuestro tiempo, tal como lo hizo el iniciador de esta tendencia Literaria, Henri Beyle, conocido por Stendhal. en Rojo y Negro. Ya de por sí el título nos da una idea de un choque entre dos tendencias políticas y religiosas representadas por el rojo, la lucha, los liberales; el negro, el oscurantismo religioso aferrados al "Ancient Regime". Y la atemporalidad que pueden ser todos los problemas planteados producto de las diferencias ideológicas en cualesquier tiempo. Así es que el reto, debe ser escribir a partir de sucesos y noticias reales desarrollando un trama que nos haga reflexionar sobre los sucesos.
    Otro aspecto importante es mostrar la psicología del personaje, ya sea dentro de la descripción del narrador o a partir de una introspección, un análisis de sí mismo, justificando sus acciones, malas o buenas, lo importante es desnudar el alma del o los protagonistas.
    En las descripciones del entorno debe enfocarse al tema como una perspectiva más, resaltando o criticando la composición del paisaje, la construcción, el cuarto, la Ciudad desolada...
    Si no, recuerden a nuestra obra ejemplar del Realismo: "Stendhal arranca planteando con precisión el decorado de la pequeña ciudad del Franco Condado: Verrières, en el río Doubs, y la situación social y política, la definición de la atmósfera que ayudan a formar el estado mental del protagonista". Como ves, Maestro. Cada elemento forma parte de la narrativa.
    Un saludo y un abrazo desde mi encierro.
    P. D. Recuerde que como Stendhal, debemos inventar poco, basarnos en las fuentes reales. Gracias. Maestro. Usted siempre me inspira en abundar los temas que trata.

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  2. Estimado Edgar: Gracias por este texto que refleja de cierta manera la situación que muchos de nosotros estamos viviendo la cual, de la misma manera que Ricardo, el protagonista, al principio nos parecía ajena y que ahora se ha metido a lo más íntimo de nuestras vidas. El baño que toma Ricardo al final del texto, me parece que justamente es la expresión de hasta dónde se ha instalado la pandemia en nuestras vidas, no sólo en los espacios públicos, como el supermercado, sino en lo más personal, que es nuestro sentido de la seguridad. Ese baño es también una consecuencia del estrés a la que ha estado sometido por el bombardeo mediático, así como de la ansiedad por evitar el contagio.
    Para crear un personaje más profundo, Ricardo debe representarnos, pero también convendría a tu relato darle ciertas particularidades que lo hagan tomar vida propia; por ejemplo, sabemos que trabaja desde casa, pero ¿qué hace exactamente?, ¿cuál es el giro de la empresa?, ¿en qué consisten sus labores? La manera en que está expresado nos deja con la necesidad de saber más de Ricardo y hasta dónde el home office lo ha afectado realmente: ¿tiene muchos exámenes que calificar porque es docente? ¿Debe manejar algún programa de cómputo para mejorar la red de su trabajo? ¿Ha bajado la cantidad de planos por trazar, pues algunos de sus clientes han suspendido las obras de construcción hasta nuevo aviso de las autoridades? Los rasgos generales en los personajes los humanizan y nos permiten identificarnos con ellos, pero la particularidad nos ayuda a interesarnos por sus historias y los vuelven memorables.
    Al respecto, el otro elemento característico del realismo, la descripción, quizá podría servirte de apoyo para logar un Ricardo más real. De este modo, en el párrafo que dice:

    "El día a día se hace más aburrido, pues para Ricardo quedar atrapado en su departamento lo asocia con un pájaro enjaulado, es decir, de un ser que sólo debe permanecer en un perímetro determinado, sin tanto movimiento y siempre haciendo lo mismo. Tiene miedo, pues cada vez las noticias se intensifican más, el porcentaje de infectados y muertos crece día con día".

    ... tal vez nos gustaría ver cómo se aburre el personaje, cómo es él cuando se imagina a sí mismo pájaro enjaulado, qué es eso que hace siempre y, sobre todo, cómo expresa en esa rutina enclaustrada el miedo por los infectados y el miedo. Muchas aves, cuando están estresadas, se arrancan a sí mismas las alas; quizá podríamos ver aquí a un Ricardo al que se le empieza a caer el cabello, primero unos pocos, hasta que al cabo de varios días son mechones negros que tapan la coladera de la ducha. Esa ducha que empieza a convertirse en su refugio de las noticias que lo abruman y de la enfermedad.
    Te felicito por esta historia, compañero Edgar, y te invito a que termines de pulirla, pues puede ser el espejo en que nos demos cuenta de que Ricardo somos cualquiera de nosotros.

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  3. Hola, Edgar, ¡te saludo con gusto!

    Al igual que Marcela, te agradezco el habernos proporcionado un texto que nos hable de la realidad en que vivimos hoy. Al inicio, cuando relatas que lo ajeno se vuelve personal, siento escalofríos porque, efectivamente, así nos pasó a todos. Creo que elegiste un tema bastante acertado para explotar la tendencia realista, pero también creo que puedes explotarlo aún más.
    Escribes bien, me ha gustado la manera en que resumes la situación, dejas bien en claro lo que está sucediendo, directo y al grano. Sin embargo, podrías incluir escenas con algunos diálogos y descripciones más pautadas de la ciudad donde vive Ricardo, de los pensamientos que tiene, etc., para ayudarnos como lectores a adentrarnos en el mundo de Ricardo.
    Estoy de acuerdo con Margarita, a mi también me parece que la parte final cuando Ricardo se baña refleja hasta dónde se ha infiltrado el coronavirus en nuestros hogares y mentes, me encantó ese final.

    ¡Me dio gusto leerte! También pienso que tienes buen material en tus manos para desarrollar algo más profundo, definitivamente te leería de nuevo.

    ¡Saludos y buen domingo de tu compañera Karla Sofía González Garza!

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  4. Estimado Edgar,

    Espero que te encuentres bien. Tengo que decir que me gustó mucho tu texto, nos hablas de una persona con una vida ordinaria que ve su vida afectada por la pandemia. Dentro de este contexto, los testimonios tanto individuales como colectivos pueden ayudarnos a reconstruir el malestar de la población. En este caso, tienen a un personaje que sigue las normas de la cuarentena, si lo conviertes en algo más podrías construir ese otro tipo de personaje que no cree en la existencia del virus. Y los más interesante es que todos serían personajes reales. Para quienes tienen una rutina muy establecida esto es un corte abrupto, para tu personaje es relevante ir al gimnasio, es algo que en este momento no se puede hacer. Sin embargo, ante esa necesidad, muchos gimnasios abrieron clandestinamente para darle el servicio a estas personas que no pueden dejar de hacer ejercicio. Me recordaste el Diario de la peste de Defoe y El miedo en Occidente de Delumeau.

    Saludos y gracias.

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